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Cuenta la leyenda, que en tierras moriscas, una joven bailarina despertaba a las flores cada noche con su danza del vientre.
En un claro de luna, un joven gitano la descubrió. Quedó prendado de su gracia, y al arrimarse a ella con toda su pasión, brotó una hiedra de fuego.
Bienvenidos a La Danza de Hiedra. |